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Despertares
- María Teresa de Vega
- 18 feb 2018
- 1 Min. de lectura

Con el tiempo, conoces bien el largo sueño y el despertar abrupto, la tranquila, casi dulce confusión de madrugada: te dices que no sabes y te gusta no saber (el sufrimiento del mundo susurra lejano), solo adivinar, tras el jirón de niebla, las ramas de los árboles que caligrafían su vivir desnudo, o esa fuga de pájaros en la pálida bruma.
A veces te despiertas en la Arcadia (olvidas que, aun allí, igualmente morirás): una mujer pulsa un arpa con devastadora perfección: el infinito heredará sus manos, igual que tú, de la hoja caída en la madurez del año, heredarás, una y otra vez, su oro.